LA PRONUNCIACIÓN | un poema de Ximena Del Río



15 / 12 / 2014 



 LA PRONUNCIACIÓN 



Existen

ondas que habitan los planos sutiles,

vibraciones aladas,

zumbidos caprichosos,

y los oigo


en quietud alborotada,

en silencio estruendoso.


Te escucho

en cada hora luminosa

acaparada por mis disertaciones

con el espejo.


Surges en la habitación invernal,

de la misma bruma,

de la confusión que adolezco.


De pronto hablas y yo callo,

se silencia el espejo,

la habitación enmudece,

incluso la luz

deja de hablar.


Ahí está tú,

en tu forma esencial,

en tu estado original,

con tu corazón universal,

con tu amor de Elohim,

esperando por mí.


Libero todas las aves enjauladas

que en mi corazón revolotean y trinan.


Entonces la ensoñación despierta

y me entretengo en el laberinto.


Siguiendo tu voz profunda

una mañana quise tocarte

y busqué tu cuerpo en los balcones.


Te encontré

y quedé muda.


Desde aquel día vivo

con la boca cerrada

y los ojos abiertos.


Silencio mi mente

para contemplar tu brillo

y pronuncio tu nombre

sin abrir la boca.


Te escucho,

amor de todas mis vidas.


Te respiro.



- Ximena Del Río





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